Un balneario en casa
Masajes, horas y horas de sueño, largos baños, aire puro... ¿Cómo no soñar con un fin de semana así? Estas escapadas no siempre son posibles, así que proponemos una alternativa casera: transformar su hogar en un balneario. Con este programa de unas dos horas (¿quizás el plazo de un partido de fútbol?) se consigue una puesta a punto completa.
Mientras actúan, aproveche para frotar brazos y piernas con un exfoliante corporal, siempre sobre la piel mojada y sin irritar la piel. Aclare a fondo y prepárase para un pequeño sacrificio: ¡ha llegado el momento de que corra el agua fría! El contraste entre el calor y ese chorro helado vigoriza y estimula. Lleve el chorro desde los tobillos hacia los muslos, siempre en dirección al corazón.












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