Fresca y limpia a todas horas

En la sociedad actual, el único sitio donde está bien visto sudar es en el gimnasio, o en un escenario o en una pista de tenis si se es cantante o deportista. Los tiempos en que los baños eran semanales y el uso de desodorantes estaba considerado un gesto afeminado han pasado (¡afortunadamente!) a la historia.

Por hola.com

En España podemos presumir de ser uno de los países más limpios de Europa, con unas de las cifras de consumo de jabones y desodorantes más elevadas del continente.

  • El sudor es un mecanismo vital para la vida humana.Nuestro organismo ha de mantenerse en una temperatura que no baje de los 25ºC ni supere los 41ºC para sobrevivir, y sin embargo, el medio ambiente que nos rodea puede oscilar entre los muchos grados bajo cero del Polo o los más de 50ºC del desierto. La transpiración es el arma que compensa este desequilibrio. Cuando los sensores térmicos del organismo perciben un aumento de la temperatura exterior, los capilares se dilatan, primer mecanismo de adaptación al calor. Si los grados siguen subiendo, se pone en marcha la sudoración. Las millones de glándulas sudoríparas que tiene el cuerpo comienza a excretar agua procedente del plasma sanguíneo ultrafiltrado, y ésta, al evaporarse, consigue refrigerar el cuerpo. En condiciones normales, el ser humano pierde una media de dos litros de agua al día, pero en casos extremos, como en el desierto, se pueden llegar a eliminar de ocho a diez litros en ese mismo periodo de tiempo. Intentar detener el sudor cuando se somete al organismo a un gran esfuerzo no es sólo inútil, sino incluso perjudicial. De hecho las personas que por problemas fisiológicos son incapaces de sudar, pueden sufrir graves problemas de salud.

  • Los seres humanos tenemos dos tipos de glándulas sudoríparas. Por un lado, las glándulas ecrinas, de las que hay nada menos que de dos a cinco millones, y que desembocan en la superficie de la piel de todo el cuerpo. Por otro, las glándulas apocrinas, localizadas en las regiones pilosas (principalmente, axilas y genitales), que segregan un líquido que, al salir es totalmente inodoro, pero que al contacto con la flora bacteriana de la piel y con el aire, se altera y toma su característico mal olor.