El mejor momento: a cada tratamiento, su perfecta ocasión

Se le puede llamar el "don de la oportunidad cosmética". Encontrar justo ese momento en que se multiplican las ventajas y se mejora el rendimiento de cualquier tratamiento o producto es el secreto para tratamientos más eficaces, depilaciones menos dolorosas y dietas con éxito.

by hola.com Disfrutar de un drenaje linfático
-Descanso al final del día
Este tipo de masaje, caracterizado por estimular el sistema linfático y realizado mediante gestos suaves, rítmicos y delicados, puede ser el mejor antídoto contra una dura jornada, especialmente si ésta ha de pasarse de pie o se sufre de piernas cansadas. Este suave masaje favorece la eliminación de toxinas, mejora la circulación, alivia los problemas circulatorios y tiene un agradable efecto sedante, por lo que puede ser el perfecto punto final a un día de trabajo, induciendo a la relajación y al descanso.

Someterse a un masaje terapéutico
-Un desayuno para el organismo
Los masajes vigorosos y revitalizantes, como el shiatsu o el masaje sueco, se aprovechan mejor por la mañana, proporcionando vitalidad y liberando bloqueos y tensiones musculares. De esta forma, se carga el organismo de energía desde primera hora, infundiendo nuevas fuerzas de pies a cabeza.

Cuidarse con una mascarilla hidratante
-Tras una exfoliación
La mejor forma de regalarle un auténtico mimo a la piel seca o algo tirante es la aplicación de una mascarilla hidratante, especialmente si pasa el día en ambientes cargados o secos. Para optimizar su rendimiento, nada como hacer un suave peeling o gommage sobre el rostro, lo que ayuda a eliminar células muertas y permite que los activos hidratantes actúen en profundidad. Este tipo de mascarillas deberían convertirse en una costumbre rutinaria semanal para los cutis secos, y en una reconfortante cura para pieles expuestas a climas muy fríos, viento, exceso de sol, o ambientes cargados a causa de la calefacción.

Regalarse un baño de asiento
-Un prolegómeno del sueño
Olvídese de la tele. Desconecte el teléfono. Encienda velas, ponga música suave, tenga a mano toallas y un albornoz esponjosos y disfrute antes de acostarse de un baño aromatizado para relajarse y aliviar las tensiones de la jornada. Si además le añade esencias relajantes (por ejemplo, unas gotas de aceite esencial de lavanda o de manzanilla), potenciará sus efectos calmantes. Para que el baño sea una auténtica preparación al descanso el agua no debe estar a más de 38º o 39º grados, ligeramente por encima de la temperatura corporal. No conviene prolongarlo en exceso, ya que bastan diez minutos de inmersión para disfrutar de sus efectos y dormir mejor y más profundamente.

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