Belleza en píldoras

¿Son seguras? ¿Son eficaces? ¿Sirven de verdad para algo? Son preguntas a las que intentaremos dar respuesta.

by hola.com "La pastilla roja o la pastilla azul?" En la película Matrix, la decisión sobre una u otra era vital para el personaje de Neo. Una elección dramática, que afortunadamente, no compartimos el resto de los mortales, aunque es cierto que a la consumidora se le ofrecen no dos pastillas, sino un proceloso mar de cápsulas y píldoras para potenciar su belleza.

Nutricosméticos, ¿qué son?
Hablamos de nutricosméticos al referirnos a los complementos alimenticios de función cosmética, es decir, dirigidos a potenciar diversos aspectos de la belleza por vía oral. Como explica la doctora Marie Béjot, nutricionista y fundadora de los laboratorios Oenobiol, "incluso con una alimentación variada y equilibrada, los aportes de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales no son siempre óptimos, y pueden afectar a la piel, el cabello y la silueta. La vía nutricional permite actuar sobre todo el cuerpo desde el interior". Si bien no son medicamentos, si que están registrados en Sanidad y deben someterse a los mismos controles que cualquier otro complemento alimenticio.

La eficacia de la cosmética oral
Como explica el profesor Leonard Zastrow, "tiene muchísimo sentido apoyar la labor externa de las cremas con la acción interna de los complementos. Tomemos por ejemplo los antioxidantes: aún tomando una dieta muy rica en ellos, la piel es el último lugar al que llegan". La doctora María José Tribó aclara que desde hace mucho tiempo, los dermatólogos recomiendan dosis altas de Omega 3 para aliviar los síntomas de las pieles extremadamente secas, y la doctora Alicia Hidalgo receta en ocasiones una combinación de dieta y dosis muy altas de ácidos grasos esenciales para combatir afecciones cutáneas como la psoriasis. Es decir, los médicos conocen de sobra la acción de determinados activos para mejorar la piel, o incluso curar determinadas afecciones.

Para que sea realmente eficaz, la cosmética oral debe considerarse parte de una rutina de cuidados: es decir, no sustituye a las cremas tradicionales, sino que las complementa. Además, hay que ser constante (en algunos casos, los resultados tardan de dos a tres meses en apreciarse) y tomar las dosis diarias recomendadas (ingerir más no aumenta la eficacia).

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