Cuidando el cuerpo de los excesos

Los excesos de comida, la falta de sueño, las épocas de fiestas... afectan a nuestro cuerpo más de lo que desearíamos. Toca recuperar tono.

by hola.com La buena voluntad es algo que siempre se supone antes de comenzar las fechas navideñas. "Este año me controlo"; "no quiero excederme", "voy a tener cuidado..." Pero la realidad impone su ley y lo cierto es que, quien más, quien menos, acaba cayendo en las diversas tentaciones navideñas para, comenzando el nuevo año, arrepentirse. ¡Qué no cunda el pánico! Sin prisa, pero sin pausa, se pueden deshacer los entuertos de estos pasados días.

Noches cortas
Además del lógico cansancio y los inevitables bostezos, dormir poco pasa factura en forma de ojeras y una piel apagada. Es obvio que la mejor solución es dormir a pierna suelta, procurando irse pronto a la cama, ya que el periodo natural de recuperación de la piel se produce de una a cuatro de la madrugada, cuando más aprovecha los beneficios del sueño. Mientras tanto, el cansancio se disimula usando poco maquillaje y en tonos suaves, vistiendo además con colores claros.

Rostro hinchado
Es una consecuencia habitual de los excesos, y se manifiesta sobre todo en los párpados. Para afinar los rasgos, nada como aplicar la crema habitual mediante un pequeño masaje a base de golpecitos con la yema de los dedos, como si estuviera tocando muy suavemente el piano, siempre con gestos ascendentes y desde el centro del rostro hacia el exterior, para drenar. Para reducir los párpados hinchados, lo mejor es aplicar dos bolsas de té frío bajo los ojos, y repetir el mismo masaje en torno a la órbita ocular.

Comidas demasiado ricas
Los excesos alimentarios no se pagan tan sólo en forma de kilos de más. También pueden traducirse en granitos. Y es que el pobre hígado se resiente ante tanto trabajo extra... Se le puede echar una manita tomando infusiones de boldo o pastillas o extractos de alcachofa. En lo que a los granitos se refiere, la primera regla para combatirlos es ¡no tocarlos! Se puede acelerar su proceso de secado usando productos específicos para los granitos ocasionales. Mientras tanto, y para disimularlos, lo mejor es cubrirlos con un poco de maquillaje, más adecuado que el corrector, que, al ser más claro, los resalta.

Alguna copa de más
El alcohol no sólo embriaga y hace trabajar doble al pobre hígado, sino que también deja su huella sobre la piel, pues es un factor de deshidratación importante y deja el cutis seco y mate. Para combatirlo, nada como un programa de mimos de urgencia que comenzará con una exfoliación suave para preparar la piel, seguido de la aplicación de una mascarilla hidratante. Es importante dejarla actuar el tiempo necesario, y si el cutis se encuentra realmente sediento, no retirarla, sino tan sólo eliminar el excedente de grasa y dejarla como si fuera una crema nutritiva. Lógicamente, hace falta compensar esa deshidratación bebiendo agua en abundancia y recordando aplicar siempre crema, tanto de día como de noche.

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