Precauciones de alta montaña

No reserve la protección solar sólo para la playa y la piscina: enfundada en el mono de esquiar, en pleno invierno, y vestida de pies a cabeza, se puede quemar tanto como al borde del mar, ¡o incluso más!

La radiación ultravioleta es especialmente agresiva en la alta montaña, puesto que la cantidad de rayos UVA y UVB se incrementa en un 4% por cada 300 metros de altura, y las propiedades reflectantes de la nieve multiplican aún más sus efectos. Si a eso añadimos la acción deshidratante del viento y el frío, resulta fácil comprobar lo importante que resulta una buena protección solar.

La doctora Nieves Sánchez Fabrés, dermatóloga del Hospital Clínico de Madrid, asegura que "es imprescindible usar un protector solar de pantalla total, sin olvidar nunca un buen bálsamo labial y unas gafas de sol homologadas. Las personas de piel y pelo claros deben tener especial cuidado, pues son más vulnerables a los efectos dañinos de la radiación ultravioleta".

Si va a esquiar, lleve siempre consigo un protector de índice 15 como mínimo. Existen gamas solares específicas para la nieve, como las de Piz Buin, Lancaster o Isdin, formuladas para la climatología más extrema.

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