Terapias para el fin del verano

Masajes, tratamientos y mimos para llevar mejor la vuelta a la rutina y poner remedio a los estragos del verano ¡cuánto antes!

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Prolonga los efectos positivos del verano todo el tiempo que puedas.
Foto: Estée Lauder  

  • El problema: unos kilitos de más.
  • La solución: masajes reductores que ayuden a perder volumen y quemar grasa.
  • Si en primavera sufrimos los efectos de la fiebre de la "Operación Bikini", el otoño llega no sólo con la caída de la hoja, sino a menudo con una talla más. El relax propio de las vacaciones puede pasar factura en la cintura, pero, ¡que no cunda la desesperanza! Si se pone remedio pronto, los kilos desaparecen con rapidez. Seguir un tratamiento reductor en un centro de estética puede ayudar a dar ese empujón para volver a los buenos hábitos sin más tardar y que esos kilitos extra se vayan con tanta celeridad como el efímero bronceado.

  • El problema: piel flácida y falta de tono a causa del exceso de sol.
  • La solución: masajes reafirmantes que estimulen la producción de colágeno. Según se acortan las faldas y desaparecen las mangas de la ropa, parece que el cuerpo pide bronceado. Más aún si a nuestro alrededor predomina la piel canela... Sin embargo, ya se sabe que el sol es muy suyo y hace pagar muy caro, ¡carísimo! ese tono dorado. Una de sus facturas es la flacidez, puesto que la radiación UV destroza las fibras de colágeno y elastina. La nueva aparatología de radiofrecuencia consigue estimular la producción de nuevas fibras, lo que mejora el tono y tersura cutáneos.

  • El problema: las altas temperaturas agravan la mala circulación sanguínea.
  • La solución: masajes drenantes que mejoren tanto la circulación de la sangre como de la linfa. El calor dilata las venas, lo que dificulta el retorno venoso y acentúa los trastornos circulatorios. Además de las medidas de estilo de vida que ello requiere (evitar la ropa ajustada, huir del sedentarismo, poner los pies en alto, tomar complementos venotónicos, darse duchas de agua fría), son muy recomendables los masajes que estimulan la circulación de la linfa y, con ello, la eliminación de toxinas y de líquidos.

  • El problema: nada más volver a casa, el bronceado parece desaparecer a ojos vista con cada ducha.
  • La solución: masajes autobronceadores que proporcionan un suave tono dorado de pies a cabeza. Es difícil conseguirlo, fácil perderlo. No, no nos referimos al dinero, sino al bronceado. Horas y horas de sol cavilando sobre los radicales libres para luego, ¡zas!, ver cómo la palidez vuelve a imponerse en unos días. Si no hay posibilidad de fugarse para siempre a un clima tropical, una buena opción para dar a la piel color de verano son los tratamientos autobronceadores, que aúnan hidratación y buen tono.

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