Recetas para un cuerpo más suave
A todas nos ha pasado lo mismo: llega la primavera, se acerca la época del traje de baño, y nos entra la prisa por volver a ponernos en forma en tiempo express, que, no por nada, rima con "estrés". Más fácil sería irse preparando poco a poco, ¿verdad?, y asegurarnos día a día de que vamos a mantener el cuerpo, cuando menos, suave.
El pH de este manto es ligeramente ácido, una buena estrategia de defensa para rechazar a multitud de bacterias que podrían resultarnos perjudiciales, pero que combina mal con el pH alcalino del jabón. Al lavarnos, no nos llevamos sólo la suciedad, sino también parte de este manto, dejando la piel más vulnerable y frágil. Y aunque ella ya se encarga de reestablecerlo y volverse a proteger, esta tarea de restauración le lleva su tiempo y esfuerzo. Si volvemos a ducharnos y a enjabonarnos durante ese periodo de reconstrucción, estaremos golpeando las defensas de la piel constantemente, haciéndonos así más susceptibles a alergias, irritaciones o descamaciones.
Procure que las duchas sean cortas, y con agua tibia, nunca demasiado caliente, ya que esto le roba aún más aceites naturales a la piel. Use siempre un jabón de pH ligeramente ácido, de los que a menudo se denominan tambien "neutros" por su afinidad con el pH natural de la piel. Si se ducha varias veces al día (por ejemplo, si acude al gimnasio a la hora del almuerzo), enjabone sólo las áreas donde sude más, limitándose a aclarar con agua el resto del cuerpo.
Es fácil sacarle el máximo partido. En primer lugar, úsela sobre la piel aún mojada, para así sellar el agua que la cubre e impedir su evaporación. Sea generosa, especialmente en las zonas del cuerpo más pobres en glándulas sebáceas y, por tanto, más secas: el escote, los brazos y las piernas. Si tiene la piel deshidratada o extremadamente seca, no descarte volver a aplicarse su hidratante corporal por la noche, antes de acostarse.












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