¿Crees que sabes limpiar a fondo tus dientes? Si quieres evitar dolorosas visitas al dentista sigue leyendo, te llevarás alguna sorpresa.
La higiene dental es obligatoria tres veces al día como mínimo.
No basta con cepillarse los dientes tres veces al día. Una de ellas, preferentemente por la noche, es importantísimo cepillarse muy a fondo, durante al menos dos minutos (como mínimo), insistiendo en las muelas traseras, la superficie de las mismas y la cara interna de los dientes.
Descuidar el uso de la seda dental se paga caro. Es importante convertirlo en parte de la rutina diaria.
vTras consumir bebidas carbonatadas o cítricos conviene esperar al menos una hora antes de cepillarse los dientes para no dañar el esmalte.
Los dentífricos blanqueadores deben usarse cada dos días, no más.
Es más importante cepillarse a fondo para eliminar la placa que usar mucha cantidad de pasta de dientes.
El gas de los refrescos daña el esmalte. Para reducir la agresión, conviene beberlos con pajita, lo que además tiñe menos los dientes.
El tabaco es uno de los grandes enemigos de la sonrisa. No sólo causa mal aliento, sino que además mancha los dientes y causa daños graves en las encías.
Visto y no visto: las encías también tienen truco
Cuando los dientes se ven muy pequeños y la encía muy grande, se pueden recortar las encías, dejando más diente al descubierto y, a la vez, menos encía, lo que equilibra la sonrisa.
En las personas muy morenas no es infrecuente que las encías tengan un tono muy oscuro al tener una melanina muy oscura. Mediante un peeling gingival, un procedimiento sencillo que no requiere más que anestesia local y tiene una recuperación casi inmediata, se da un tono rosado a las encías.