Más vale prevenir

Claves que alargan la juventud de la piel.

por hola.com
  • Respete sus horas de descanso. No hace falta explicarle a nadie los efectos adversos de la falta de sueño. Cansancio, mal aspecto, dificultades de concentración, falta de reflejos... ¿Sabía que, además, dormir mal envejece? El organismo necesita recuperarse del esfuerzo diario, y lo hace durante el sueño. Si le escatimamos tiempo de reposo, lo refleja, entre otras manifestaciones, con una aceleración del envejecimiento que no sólo se percibe a la mañana siguiente, sino también al cabo de los años. Está claro que no pasa nada por pasar alguna que otra noche corta, sea por un baile de gala o por un catarro de los niños, pero si, día tras día, le gana horas a su jornada a base de robárselas al descanso, puede contar con varias arrugas de más en el futuro cercano.

  • Mantenga a raya el estrés. Cuando estamos bajo tensión contraemos los rasgos. Fruncimos el entrecejo, la boca se curva hacia abajo, entrecerramos los ojos y, en general, adoptamos gestos adustos. De por sí, eso ya basta para causar arrugas poco agradables, pero quizás desconozca que el estrés también se traduce en una mala oxigenación de la piel, una mayor irritabilidad y una pérdida de tono que, cuando se hace crónica, sólo sirve para ponernos años. Recuerde que el estrés no viene causado por situaciones complejas, sino por nuestra respuesta ante las mismas. Por eso, cuando se vea desbordada por las circunstancias, dese un respiro. Haga una pausa, analice las raíces de su angustia y plánteles cara antes de llegar a sentirse arrastrada por los acontecimientos. Recuerde que no sólo estará haciendo el bien a su estado anímico, sino también a su piel.

  • El agua, fuente de vida. La piel es un órgano vivo y permeable. Cuando se encuentra en un ambiente seco, pierde humedad, lo que la deja más frágil y desprotegida. Las cremas hidratantes impiden que su agua se escape incorporando agentes que le aportan esa humedad y, además, creando una barrera protectora que, como un escudo, la aísla de ese medio ambiente agresivo. Esta es la razón de que una buena hidratante sea el mejor aliado de su piel, puesto que la viste y cubre de la misma forma que la ropa le protege del frío, especialmente en climas muy secos o en cutis sensibles, que necesitan cuidados extra.
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