Guía solar básica

No hay nada nuevo bajo el sol, pero, para no enfrentarse a él sin sentido, le ofrecemos las reglas básicas de cuidado para no tener ningún sobresalto

  • Cuestión de tiempo. Exceptuando los protectores compuestos en exclusiva por filtros físicos, que forman una pantalla y rechazan la radiación, la mayoría de las cremas están compuestas por una mezcla de filtros físicos y químicos, que actúan absorbiendo la radiación solar. Y para eso necesitan tiempo. En concreto, unos veinte minutos. Por eso hace falta aplicar la crema antes de exponerse al sol si queremos estar realmente protegidos.
  • Ley de la abundancia. Las pruebas que se realizan para calcular el índice de protección de un solar parten de una aplicación más que generosa de producto. Es decir: si se quiere contar con la salvaguarda que promete nuestro solar, debemos usarlo en grandes cantidades. Nada de una capita ligera: hay que untarse bien de crema de pies a cabeza.
  • El paso del tiempo. Hasta los solares más sofisticados pierden eficacia el contacto con el sol. Por eso es importante reaplicar el producto cada dos horas para preservar su integridad. Y si nos damos un chapuzón, hay que adelantar ese tiempo, puesto que gran parte del solar se va en contacto con el agua y la toalla.
  • Especial para ellos. A los hombres no les gustan las texturas untuosas: para ellos, nada como los nuevos sprays libres de aceite que no dejan sensación de crema y que se aplican en un segundo. Eso sí: también deben reaplicarlos con frecuencia.
  • Mimos al final del día. Acabada la jornada de playa, no está de más dedicar otro mimo extra a la piel en forma de after sun. Estos productos contienen más agentes calmantes y regeneradoras que las hidratantes corporales habituales, por lo que conviene invertir en ellos y darle un gusto a la castigada piel.
  • La piel bronceada también necesita protección. A menudo, las personas de piel muy oscura o que ya están bronceadas piensan que pueden renunciar a la protección: no es una buena idea. Es mejor usar un solar, aunque sea de índice bajo, pues la piel queda más hidratada, con un bronceado más duradero y a la larga, reduce el riesgo de arrugas y manchas. Una buena idea son los productos en spray, muy ligeros y fáciles y rápidos de aplicar.
  • El más recomendado.¿Alguna vez sintió curiosidad por saber cuál es el factor de protección solar más aconsejado por los dermatólogos? Posiblemente, el 15, que permite un bronceado muy suave y gradual a la vez que cuida la piel de forma segura.índice
  • Rostro... y algo más. Ya sabemos que el cutis sufre especialmente los rigores solares. ¿La razón? Está expuesto a la radiación ultravioleta todo el año, y no sólo en verano. Pero este problema no se limita al rostro, sino que también afecta al escote, una zona especialmente frágil y sensible. Por eso conviene usar protecciones más altas y no limitarse a aplicarlas hasta el cuello, sino seguir hasta el pecho, incluidos los senos si se hace top less.

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