Protagonista, el ámbar

No es el color de los semáforos sino el ingrediente base de los perfumes más exquisitos del mundo.

por hola.com

Existen dos tipos de ámbar, el gris y el amarillo. El gris es una secreción intestinal del cachalote que flota en el agua y acaba en las playas como una roca que requiere varios meses y macerarse para adquirir su característico olor, intenso y sensual. Pero antes de que a nadie le dé demasiada grima perfumarse, que quede claro: el ámbar gris actual no es natural, sino que se obtiene sintéticamente. A su vez, el ámbar amarillo es una resina procedente de algunas coníferas, pero tiene en común con el gris que proporciona un aroma intenso, muy sensual. Hasta ahora, el ámbar era un componente que se usaba en una proporción muy pequeña, tan sólo para dar fijación, pero muchas de las nuevas fragancias le han dado un papel estelar.

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