Mamá: preparada, lista, ¡ya!

Brazos, espalda y piernas en forma para los primeros años de vida del bebé.

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Prepárate para los cambios que vienen. El primero: el aumento de peso. 
Durante el embarazo la mujer se centra tan sólo en su bebé. Y como mucho, ¡en las estrías! Pero tanto la gestación como los años posteriores van a requerir una auténtica maratón de su cuerpo para la que más vale estar preparada, como una atleta de alta competición.

Unos brazos fuertes
Beatriz, madre de una niña, dice riendo. "Yo había ido al gimnasio durante tres años, pero no noté que se me marcaran los bíceps hasta la llegada de mi hija". Y es que levantar un bebé constantemente requiere fuerza muscular en los brazos. ¿Cómo prepararlos? Hay dos ejercicios fáciles de realizar en casa.
  • Sentada en una silla baja o en el sofá con las piernas separadas, se apoya la cara externa del codo derecho en la cara interna de la rodilla derecha. La otra mano se coloca sobre la rodilla. La mano que cuelga se usa para levantar una pesa de un kilo, llevándola desde el tobillo hasta el hombro, cuidando siempre que el esfuerzo lo haga sólo el bíceps. Hay que hacer tres series de quince repeticiones con cada brazo. Lo importante es que cueste trabajo hacer las tres últimas repeticiones: cuando resulte fácil, hay que aumentar el peso.
  • De pie, con las piernas ligeramente separadas, se toma la pesa en una mano y se levanta el brazo en perpendicular al cuerpo. El movimiento del brazo debe ser fluido y no parar, para mantener la tensión de forma constante, llevándolo casi hasta el muslo (sin tocar) y subiéndolo sólo un poco por encima del hombro. Hay que hacer 3 series de 15 repeticiones, aumentando de peso a medida que se va ganando fuerza.

    ¡Ay, esa espalda!
    Otro "efecto secundario" de los primeros años de la maternidad es el dolor de espalda. Para evitarlo hay que adoptar una buena higiene postural al coger en brazos al bebé. Como explican los expertos de la Fundación Kovacs Para la Espalda, hay que aprender a coger al bebé desde superficies bajas, como la cuna, el cochecito o la bañera. La tendencia natural es arquear la espalda hacia delante, ¡pero hay que olvidarse de eso! Una buena postura pasa por llevar un pie atrás y adelantar el otro, flexionando las rodillas. Con la ayuda de los músculos de las piernas, madres y padres pueden coger mejor al niño, sin dañarse la columna. De la misma forma, no conviene enseñarle a andar cogiéndole de los bracitos desde atrás: es tan malo para la espalda de los adultos como para la de los pequeños. Mucho más adecuado es situarse de cara, frente a frente, y, como antes, echar un pie hacia atrás y otra pierna hacia delante, extendiendo las manos hacia el niño, e ir retrocediendo a medida que él avance. No nos engañemos, ¡es agotador! Pero tiene una ventaja adicional: se ejercitan y tonifican muchísimo las piernas, y combate la celulitis eficazmente.

    Sin tiempo para ti misma
    Todos sabemos que la llegada de un bebé altera radicalmente la rutina diaria, y que altera el ritmo de la madre por completo. Y eso significa que ella se queda sin tiempo para cosas antes habituales como depilarse, ir a la peluquería, hacerse una limpieza facial... Es mejor estar preparada. Antes de dar a luz, conviene optar por un color y estilo de pelo de bajo mantenimiento: el tono ha de ser muy natural. Lo mejor son mechas que jueguen en la misma familia de color, que sólo requieren retoques cada tres meses. Y nada de empeñarse en llevarlo liso si es rizado o viceversa: ahora es el tiempo de estilos que - de verdad - se puedan peinar con los dedos y sin secador. Por cierto: teñirse y rizarse las pestañas ahorra tiempo de aplicación de máscara.

    El increíble pecho menguante
    Sabemos que el pecho aumenta durante el embarazo y la lactancia. Lo que se dice menos es que después parece reducirse. Que no cunda el pánico: este efecto desaparece en parte al cabo de unos años, cuando el pecho parece volver a recuperar su turgencia. Una vez terminada la lactancia, conviene hacer uso de sérums reafirmantes para el busto, que ayudan a su recuperación. Y mientras vuelve a su forma, ¿por qué no recurrir a un sujetador con relleno?

    Cuidado con las varices
    El aumento de peso del embarazo, además de la presión que el bebé ejerce sobre el sistema circulatorio del vientre hacia abajo causa a menudo pequeños problemas de circulación que pueden dejar huella en forma de arañas vasculares o incluso de varices. Es importante tomar las medidas adecuadas durante el embarazo: calzado adecuado, ejercicio suave, poner las piernas en alto, acabar la ducha con agua fría en las piernas, usar calcetines de compresión y aplicar productos que activen la circulación regularmente. Y después del embarazo, ¡también! Si las paredes de las venas se han debilitado, es el momento de ayudar a reforzarlas. Y para las arañitas vasculares que hayan aparecido, tanto las inyecciones esclerosantes como el láser son opciones rápidas y seguras, aunque, no nos engañemos, el tratamiento duele.

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