¡No quemes tu belleza!
Tabaco y piel, una mala combinación.
Que nadie se deje confundir por el aire de mujer fatal que le daba un cigarrillo a Marlene Dietrich o a la Garbo: hoy, sabemos de sobra que lo único realmente fatal' en esa imagen es el pitillo. Y aunque podríamos recitar de carrerilla todos los efectos colaterales de cada calada sobre pulmones y corazón, es menos conocido su efecto -devastador, por cierto- sobre la belleza de la piel, la salud de los dientes y hasta nuestra capacidad de cicatrización.Piel que se ahoga
Hay esteticistas que afirman poder reconocer a una fumadora a distancia con tan sólo observar su cutis. ¿Cómo? Se ve más mate, más apagada, con menos luminosidad. Una piel fumadora tiene mayor tendencia a la deshidratación y tiene una deficiencia crónica de minerales y vitaminas, especialmente de la C. La nicotina agrede directamente nuestras reservas de vitamina C, vaciándolas a la velocidad del rayo. Como consecuencia, perdemos capacidad antioxidante, y los radicales libres campan a sus anchas. Además, el monóxido de carbono de cada calada ahoga a los capilares, que no pueden ni llevar nutrientes y oxígeno a la piel ni llevarse de regreso las sustancias de desecho. La microcirculación cutánea se hace deficiente, y a la piel le faltan oxígeno y nutrientes.
Por desgracia, el fenómeno también afecta a las fumadoras pasivas. El doctor Leonard Zastrow lo explica: "en una fiesta con muchos fumadores, la capacidad de autodefensa de la piel ante los radicales libres se ve más de diez veces superada".
Un extra de arrugas
¿Asustada de ver aparecer en el labio superior las temidas arrugas de código de barras'? Si fuma, las tiene aseguradas. El gesto de aspirar el cigarrillo causa una dermocontracción que se repite sin cesar. Se calcula que una persona que fume una media de diez pitillos al día contrae la boca de 50 a 100 veces, lo que al año significa ¡36.500 veces! Lo mismo sucede con las arrugas del contorno de los ojos: el humo no sólo entra en los ojos, como cantaban The Platters, sino que además obliga a guiñarlos, potenciando la aparición de patas de gallo.
Cuidado con el pelo
Estudios recientes del Hospital Universitario de Zurich han relacionado el tabaquismo con la caída del cabello en mujeres. Además, la nicotina acaba con las reservas de vitamina C del organismo, por lo que no estaría de más rellenar el depósito aumentando el consumo de productos ricos en esta vitamina, como los cítricos, kiwis, fresas o pimientos. Para compensar los malos humos en lo que al cutis se refiere, nada como usar ahora cremas que potencien la luminosidad de la piel.





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