Piel desnuda
Sin maquillaje aparente, pero existente. Cómo hacer que la piel se cubra sin que se vea.
Una suave base, unos finos polvos y un buen corrector son la base de un look transparente.
Protagonista única, la tez. Ojos y labios quedan relegados a un segundo, casi tercer plano, ante el predominio de un cutis impecable que renuncia al bronceado y luce una orgullosa y exquisita palidez.
La meta: Buscar una palidez monocromática. El mensaje ha de ser una piel impecable.
Lo más importante: Trabajar mucho la tez. Primero, se corrigen imperfecciones. Se cubren las ojeras con corrector y se disimulan granitos y/o manchas con una base de maquillaje cubriente en un tono más claro que la piel. Después, se trabaja un fondo de cobertura media y de color idéntico o un tono más claro que el cutis, sea con los dedos o con una brocha específica para maquillaje.
Los detalles: Los ojos apenas se marcan con una sombra en un tono ligeramente más oscuro o más claro que la piel, y los labios se insinúan con un toque de color.
Para perfeccionistas: Los preparadores de la tez potencian la luminosidad y la uniformidad de la piel. Los iluminadores, a su vez, realzan los volúmenes naturales y aportan luz y relieve.