El rizo más pequeño

Las máscaras cubren y ensalzan las pestañas en un bucle muy favorecedor. Para aplicarla con buena mano, descubrimos sus secretos.

Por hola.com

Pocos cosméticos resultan tan favorecedores como la máscara de pestañas, esa joya mal conocida como "rimmel", nombre que debe a una de las primeras y más famosas marcas de este producto.

La versión más popular de la máscara es la de color negro, un tono que debería reservarse para la noche, cuando la iluminación es más tenue, o bien a las mujeres de ojos oscuros. A las de ojos claros les favorecen colores más sutiles, como el gris plomo o el ciruela, y las miradas castañas o miel se realzan con máscara marrón profundo. Verdes, azules eléctricos y demás colores de fantasía se reservan para maquillajes más extravagantes y atrevidos.

La aplicación de la máscara de pestañas debe ser el último paso del maquillaje de los ojos. Escurra bien el aplicador: si hay mucho producto, quedarán apelmazadas. Sitúe el cepillito en la raíz de las pestañas y muévalo con gestos de zig zag ascendente hasta llegar a la punta, recubriendo todo el pelo e insistiendo en el ángulo exterior del ojo. Si necesita una segunda capa, concédase un momento para que seque bien la primera y, ¡si aún le queda tiempo!, cepíllelas para un resultado más natural. Maquillarse las pestañas inferiores es una cuestión de gusto personal. Por ejemplo, las mujeres de ojeras muy marcadas o sin tiempo para retoques a lo largo del día pueden sentirse más cómodas sin ese extra.

A prueba de agua
¿Pestañas a prueba de chapuzones? ¿Color que aguanta unos cuantos baños? Esto es lo que ofrecen las máscaras de pestañas resistentes al agua, también conocidas por su nombre inglés, "waterproof". Su misión es dar color y volumen a las pestañas sin desaparecer al contacto con el agua, como sucede con las máscaras tradicionales. Se puede establecer una diferencia entre los productos "water resistant, que se mantienen firmes tras pasar unos quince minutos sumergidas, y las más indelebles waterproof, que aguantan hasta cuarenta minutos.

Este tipo de máscaras no sólo son adecuadas para los momentos de piscina y playa, sino sobre todo para las ocasiones en que temamos que se nos escape alguna que otra lagrimita. Por ejemplo, las novias (¡y las madrinas!) son las candidatas ideales para recurrir a las fórmulas waterproof y evitar incidentes embarazosos de maquillaje desplazado durante la boda...

Lo más importante al usar este tipo de productos es recurrir siempre a desmaquilladores de ojos específicos para máscaras waterproof, puesto que las limpiadoras tradicionales no son capaces de eliminarlos adecuadamente. Para evitar tirones o gestos demasiado bruscos en esta zona tan delicada, hay que empapar un algodón con la solución desmaquillante, dejarlo reposar sobre las pestañas durante unos segundos y sólo entonces arrastrar el producto con suavidad.